Croquetas caseras

Antes de contarte la maravillosa historia de la croqueta, hablemos de los orígenes de la palabra en sí. Croqueta es una palabra que viene de la francesa croquer, la onomatopeya de «crujir», lo que nos lleva a pensar que si una croqueta no es crujiente no es realmente merecedora de tal denominación. De croquer pasamos a croquette y de croquette a croqueta. ¡Así de fácil!

¿Primero la bechamel o la croqueta?

Si la palabra tiene origen francés es porque, tal y como te imaginas, la primera croqueta se hizo en Francia, aunque para sorpresa de muchos la bechamel y la croqueta se inventaron en siglos diferentes. ¿Quién nació primero? El relleno de este bocado fue el primero en aparecer. La deliciosa receta de la bechamel se la debemos a un cocinero que trabajaba para Luis de Béchamel en el siglo XVII, aunque, al parecer, su invención era una mera copia de una receta de unos cocineros italianos.

De las croquettes à la royale a las croquetas

Las croquetas nacieron en la corte de Luis XIV y la primera referencia de presentación de ellas tal y como hoy las conocemos data de 1817 de manos de Antonin Carême, un cocinero francés que decidió sorprender en el banquete para el príncipe regente de Inglaterra y para el Archiduque de Rusia con un plato de bechamel recubierta por una capa gruesa y crujiente al que denominaba croquettes à la royale. A partir de ese momento las croquetas pasaron a considerarse un exquisito manjar propio de la nobleza.

Croquetas: desde Francia a España

Son muchos los que se sorprenden al saber que la croqueta no ha nacido en España, pues esta parece un plato típico de nuestro país por lo frecuente que resulta verla en nuestra mesa. Pero lo cierto es que aún tardaron en llegar a España tras su aparición en Francia. Así, podemos ver referencias de su origen en textos como El cocinero español y la perfecta cocinera que data de 1867 o en un texto de Alexandre Dumas de 1846.

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